Mantente hidratado durante todo el día.
Estira los gemelos y los isquiotibiales antes de acostarte.
Mantén el equilibrio de electrolitos (magnesio, calcio, potasio).
Evita estar sentado o de pie durante mucho tiempo.
Usa calzado cómodo y seguro durante el día.
Consideraciones finales:
Si bien los cólicos nocturnos son comunes, no es algo con lo que simplemente tengas que "acostumbrarte". Al comprender quiénes corren mayor riesgo y por qué, puedes tomar medidas para reducir las probabilidades de despertarte sobresaltado por el dolor.
Si los calambres son frecuentes y severos, o si vienen acompañados de otros síntomas, siempre es mejor consultar con su médico para descartar cualquier afección subyacente.
¡Un poco de prevención puede marcar la diferencia para disfrutar de noches tranquilas y sin calambres!
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