Sí, es cierto: la leche de las ballenas es una de las más sorprendentes del reino animal
.
En especies como la ballena azul o la ballena jorobada, la leche puede contener entre un 35% y un 50% de grasa, mucho más que la leche de vaca (que suele tener alrededor de 3–4%). Esta alta concentración tiene varias funciones clave: