Esa mañana salí al balcón y noté algo extraño moviéndose dentro de la pared. En ese momento me superaron con puro terror, sobre todo cuando me di cuenta de lo que era

Esa mañana salí al balcón de manera completamente automática. Abrí la  ventana, respiré hondo y dejé que el cuerpo despertara poco a poco. Era un gesto rutinario, casi mecánico. Nada hacía presagiar que en cuestión de segundos esa calma se rompería por completo.Ezoic

De pronto, mi mirada se detuvo en la pared.

Puertas y ventanas

Algo estaba allí. Se movía.

No fue un movimiento claro ni inmediato. Era lento, extraño, como si tuviera vida propia. Sentí un nudo en el estómago. El primer pensamiento fue una sombra. El segundo, mucho más inquietante: una serpiente. El corazón me dio un vuelco, las palmas de las manos comenzaron a sudar y la respiración se volvió corta, irregular. Me quedé paralizada, mirando fijamente, con miedo incluso de parpadear.

El miedo a lo desconocido

Cuanto más observaba, más dudas surgían. No parecía una serpiente. Sus movimientos no eran suaves ni fluidos, sino espasmódicos, torpes, casi desesperados. La criatura parecía avanzar dentro de la pared, mientras una parte de su cuerpo —la cola— quedaba afuera, atrapada

“Debe ser algo enorme con una cola delgada”, pensé, intentando darle forma a lo que veía.

Una oleada de ansiedad y asco se mezcló con el miedo. La sensación era profunda, casi primitiva. Como si hubiera sido testigo de algo que no debía ver, algo prohibido. Quería gritar y, al mismo tiempo, dar la vuelta, irme y fingir que nada había pasado.

El descubrimiento

 

⬇️ Para obtener más información , continúa en la página siguiente⬇️