La mañana comenzó perfectamente normal: solo yo, una regadera y la tranquila comodidad de mi pequeña rutina de jardinería. Pero a mitad de camino, un olor intenso y desconocido flotó en el aire y me detuvo en seco. No era floral, fresco ni terroso… era penetrante, extraño y completamente fuera de lugar. Seguí el aroma hacia el macizo de flores, esperando que tal vez algo se hubiera derramado o que algún animal se hubiera metido en el jardín. En cambio, noté un pequeño objeto cerca de las plantas que no pertenecía allí en absoluto, y de repente mi tranquila mañana se convirtió en un misterio que no podía ignorar
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