Bebé del JEFE de la MAFIA no dejaba de llorar en el avión – hasta que una MADRE SOLTERA lo vio…

Mariana abrazó a Alessio, que seguía llorando sin consuelo. “Shh, bebé, sh”Hh ya pasó.” Pero no había pasado. “No para ella.” Esteban susurró Mariana con voz rota. “¿Crees que Alesandro esté bien?” Él no respondió de inmediato.

Luego dijo, “El señor Manceli es difícil de derrotar. Ha salido de cosas peores.” Pero sus ojos mostraban duda. Mariana temblaba. No puedo perderlo. No después de todo. No ahora. Esteban la miró con una mezcla de respeto y compasión.

Él volverá. Usted lo cambió, señora. Eso vale más que cualquier arma. Ella bajó la mirada hacia Alesio, que finalmente se calmó al sentir su calor. “Por favor”, susurró con los ojos cerrados.

“Regresa con nosotros, Alesandro”. Horas después, el sonido de un motor se acercó lentamente. Esteban levantó su arma y se colocó frente a la puerta. Mariana sostuvo a Alesio, su corazón martillando.

¿Quién está ahí? Gritó Esteban. Silencio. Luego una voz. Soy yo. El alma de Mariana casi salió por su pecho. Ábrele, susurró con urgencia. Esteban lo hizo con cautela y allí estaba herido, con el traje rasgado, la ceja abierta, pero vivo.

Alesandro Mariana no pudo contenerse. Corrió hacia él y lo abrazó con fuerza, temblando de alivio. Volviste, dijo entre lágrimas. Volviste. Él la rodeó con los brazos, hundiendo el rostro en su cabello.

Siempre vuelvo hacia ustedes murmuró. Aleo empezó a llorar al escucharlo. Alesandro lo tomó con cuidado, besando su cabeza. Mi hijo, mi familia. Mariana lo miró sorprendida. Familia. Él levantó la mirada.

Eres mi familia, Mariana. Tú y Alesio, no pienso volver a soltarlos. Mariana sintió que se quebraba completamente, no de miedo, sino de amor. Yo tampoco quiero irme, admitió con voz temblorosa.

Ya no puedo imaginar mi vida lejos de ti. Alandro cerró los ojos respirando hondo. Entonces, quédate a mi lado, donde pueda protegerte, donde podamos empezar de nuevo. Mariana tomó su mano.

Sí, me quedo. El bebé balbuceo entre ellos como si celebrara la decisión. Y en ese refugio pequeño en medio del bosque, un hombre que alguna vez fue temido, una mujer que pensó que no volvería a amar y un bebé que los unió sin querer encontraron su lugar en el mundo. No perfecto, no fácil, pero suyo para siempre.