Bebé del JEFE de la MAFIA no dejaba de llorar en el avión – hasta que una MADRE SOLTERA lo vio…

Desde que el hospital enviaron aquel mensaje, la atmósfera en Villa Manceli cambió por completo. Cada rincón de la mansión parecía contener algo escondido, cámaras girando, pasos más rápidos, susurros entre el personal, pero lo más inquietante era la tensión silenciosa en el rostro de Alesandro.

Mariana lo notaba incluso cuando él intentaba ocultarlo. Esa noche, después de alimentar a Alessio, Mariana lo recostó suavemente en su cuna. Alesandro estaba de pie junto a la pared, como si su presencia allí ya fuera costumbre.

“No se calma si no te sientes cerca”, dijo Mariana en voz baja. “A veces pienso”, respondió él observando al bebé que Alexio entiende todo mejor que yo. Mariana sonrió apenas.

Era la primera vez que lo escuchaba hablar así, sincero, vulnerable, humano. “Él te necesita”, agregó ella. Alesandro bajó la mirada. No sabe cuánto. Hubo un silencio suave entre los dos, de esos que no incomodan, que acompañan.

Pero entonces Renzo apareció en la puerta. Su expresión era dura, urgente. “Jefe, es hora.” Alesandro asintió. Después se volvió hacia Mariana. Quiero que te quedes en tu habitación esta noche.

Pase lo que pase, no salgas. Renzo y Esteban estarán vigilando el pasillo. Mariana sintió un escalofrío recorrerle la espalda. ¿Qué? ¿Qué va a pasar? Alesandro se acercó lentamente, muy despacio, para no asustarla.

Cuando estuvo frente a ella, su voz bajó a un susurro grave. Los vital pidieron una reunión. Dicen que quieren negociar, pero no confío en ellos nunca. Mariana tragó saliva. ¿Y qué van a negociar?

Tu seguridad, respondió él sin rodeos. Y la de mi hijo. Mariana sintió que el aire desaparecía. Alesandro, no quiero que hagas algo peligroso por mí. Él negó con firmeza. No es por ti, es por ustedes.

Los vital ya cruzaron una línea al siquiera mencionarte. Y si me quedo de brazos cruzados, seguirán. No pienso permitirlo. Mariana sintió un temblor recorrerle las manos. Alesandro la notó y por primera vez la tocó.