Laura bajó la cabeza.
“Entiendo.”
Dos días después, Noah recibió el alta del hospital.
Los médicos dijeron que se recuperaría por completo.
Pero la experiencia había cambiado a todos.
Daniel y Megan decidieron quedarse en casa con Noah durante un tiempo.
Sin niñera.
Sin riesgos.
Solo la familia.
En cuanto a Emma…
Una semana después, Laura la llevó a casa con una pequeña tarjeta.
Emma permanecía tímidamente en el porche, sosteniendo un dibujo.
Era la foto de un bebé con un gran sol sonriente encima.
En la parte inferior había letras desordenadas escritas con cuidado.
“LO SIENTO, BEBÉ NOAH.”
Megan se arrodilló y abrazó con ternura a la niña.
“Gracias”, dijo ella.

Emma levantó la vista nerviosamente.
“¿Está bien?”
Megan sonrió levemente.
“Lo será.”
Emma asintió.
Y por primera vez desde aquel terrible día…
Por fin todos pudieron respirar de nuevo.