De repente, presta más atención a cómo se ve:
- Se arregla más de lo habitual
- Cambia su forma de vestir
- Usa perfume con más frecuencia
No necesariamente lo hace consciente, pero hay una intención detrás.
3. Protege más su privacida
El teléfono se vuelve un objeto “protegido”.
- Lo lleva a todos lados
- Evita dejarlo a la vista
- Cambia contraseñas o hábitos
No siempre hay algo concreto, pero sí una actitud más reservada.
4. Se muestra más distraído
Puede estar presente físicamente… pero no mentalmente.
- Olvida cosas simples
- Pierde el hilo de conversaciones
- Parece estar pensando en otra cosa
Esa desconexión no es casual.
5. Cambia su rutina