Crié a las tres hijas huérfanas de mi hermano durante 15 años; la semana pasada, me dio un sobre sellado que no debía abrir delante de ellas.

—Sí.

—Van a tener preguntas.

—Estoy lista.

Esa noche se sintió más tranquila, más ligera de una manera que no esperaba.

No porque todo estuviera solucionado, sino porque por fin todo estaba a la luz.

Ya no había dudas.

Solo… ¿qué viene después?

Y por primera vez en mucho tiempo, estábamos todos juntos en el mismo lugar para averiguarlo.

Juntos.